miércoles, 28 de octubre de 2015

Presentaciones (Capítulo IV de "Existencias Veladas")


Ante mi afirmación, él sale de su pose; parece un poco desconcertado. Me gusta, ahora a mí me sale una leve sonrisa de satisfacción en la comisura de mis labios. Es como una batalla de sutilezas.
-Tomo su desconcierto de ser descubierto como un sí- Le dije de forma afilada, sonriendo un poco más y volteando mi cara para mirar el exterior. Es cierto, es el pleno centro de la ciudad. –Aun usted no me contestó que hago acá. Pensé hasta que me tiene secuestrada-. Puso una mano en mi cintura moviéndola lentamente hasta el otro costado.
 -No exactamente, es por tu bien- Me dice a modo de respuesta mientras puedo percibir su respiración no muy lejos de mi cuello y sentir como se me eriza la piel. – Hace tiempo que pretendía hacer esto- Me murmura agarrando unos mechones de mi pelo para olerlo.
Puedo sentir su cercanía, su olor a jabón de hotel y desodorante antitranspirante. Mientras sigo mirando hacia la calle, sin ver; lo único que puedo hacer es sentir esa electricidad, ese magnetismo que me genera.
Se abre la puerta de entrada a unos dos metros de nosotros, sobresaltándome y  tomándonos “infraganti” en esa situación.
-Erik, por favor, dejá de hacerte el gigoló, por hoy, con Adriadna. No debe entender nada y ya la estás acorralando- exclama un señor de unos de unos 50 años bien llevados de expresión jocosa que entra junto con otro que no llega a los 20 años y atrás una señora de unos 60 años, sencillamente y simplemente elegante.
-Adriadna, permítime que nos presentemos- dice la señora acercándose a mí- Me podes llamar Sofía; él es Lucas- mirando al de 20 años- que es nuestro experto en informática, aunque para mi todos lo son menos yo; y finalmente el señor es Eduardo- continua hablando, tomando mis dos manos entre las suyas, conduciéndome hacia el centro del living, cerca de los sillones, alejándome del que ahora sé que se llama Erik.- Sentáte por favor Adriadna, te prometo que ya vienen las respuestas.
Los miro a todos, un poco menos sorprendida de lo que hubiese esperado de mi misma, pero dado que no puedo hacer nada más y nadie me está apuntando con nada trato de seguir la corriente.
-Hola Adriadna, un gusto poder hablar directamente con vos. Me presento como corresponde, soy Eduardo y voy a ayudarte con unas particularidades tuyas a que las desarrolles un poco más.-Dijo Eduardo tomando una de mis manos como saludo, yo se la estrecho con un segundo de demora- Sentáte, sentáte. Hay algo que tenemos que resolver primero y es la razón por la que todo esto pasó de forma abrupta, te pido que nos disculpes si te asustaste.
-Preferiría pasar al baño primero-les dije.
Erik se aparta de la ventana, dirigiéndose directamente hacía mí. ¿Eso era bueno? ¿Eso era malo? Pienso mientras lo miro con cierto recelo. Creo que él lo notó porque se para en seco y me indica con la mano.
-Por ese pasillo, a la derecha. Tu cartera, que tenías, está colgada al lado de la puerta de entrada, por si necesitas algo de ahí.- Termina de explicarme Erik mirando primero la cartera y luego a mí, creo que sabiendo que la mención de esta me recordaría la tarde de ayer, con una expresión de satisfacción en su rostro.
Trato de ignóralo y sin intercambiar más palabras con ninguno de ellos me voy directo al baño.
Lo primero al entrar es mirarme al espejo; sin bien tengo un aspecto espantoso, admito que podría ser peor, el maquillaje de ayer solo está un poco corrido el delineador. Hago lo que tengo que hacer y siempre me digo que esa parte de la vida es más fácil para los hombres. Vuelvo a mirarme al espejo mientras lavo mis manos, dejando correr el agua fría, como si eso me sedara. Igualmente, estoy asombrada por mi pasmosa y aparente tranquilidad en este contexto. Me mojo la cara repetidamente, la seco y me acomodo el pelo largo, como puedo, peinándolo rápidamente con los dedos. Me miro una vez más al espejo como buscando mi propio coraje reflejado.
Vuelvo al living, los cuatro se me quedan mirando. El muchacho de 20 años, Lucas, luego de dejar de observarme, mira a Erik y se ríe para luego volver su cabeza a una notebook, como recordando un chiste privado ente ellos, que estimo yo formaba parte de él.
Necesito que te sientes.- Me dice seriamente Eduardo- Voy a ser directo, sin rodeos. Tenés algo en muñeca que necesitamos sacar, si no te lo sacamos te van a encontrar y te aseguro que no va a ser para tenerte en un lindo cuarto de hotel. Ayer casi lo hicieron.
-¿Qué?- Digo casi gritando.
Eduardo toma de sorpresa mi mano y me estira el brazo, me tira un líquido con un aerosol al costado de la muñeca, cerca de la base de la mano; mientras Erik me toma con fuerza para que no me mueva. No me dan tiempo a decir nada. Trato de zafarme, pero Erik me aprieta aun más.
-Por favor, no me hagas hacer esto, que no es fácil verte así- Me dice Eric con aplomo.- Eduardo va a hacer un leve corte en la piel de menos de 1cm, no es para hacerte daño.
No sé porque, pero me calmo un poco. No es un agarre, se parece más a un abrazo. Pero ahora solo miro como Eduardo corta, apenas sale un poco de sangre, y saca un objeto de 3mm.
¿Qué carajos es eso?- murmuro hacia Eduardo, que ya no me sostiene el brazo ni me mira, y dejando de lado mi resistencia, aun así Erik no me suelta.
Eduardo se va hacia Lucas, le da el objeto. Este lo pone cerca de algo negro. ¿Un imán? Creo que yo sigo con los ojos como platos, aun sin poder decir nada más.
En mi estupor Erik toma mi mano para curarla con delicadeza. Ahí me quedo mirando como lo hace. Su rostro se gira cada tanto para ver a Lucas, como buscando una respuesta.
Erik ya termina la curación y se va a sentar al lado de Lucas y Eduardo. Sofía se me acerca y me trae lo que queda del jugo de naranja y una tostada con mermelada ya preparada.
-No tengo hambre ahora, no podría.-Le digo al verla venir.
-No importa si tenés o no tenés, traga igual. Te voy adelantando que vamos a salir de acá rápidamente, en cuanto Lucas nos diga.- Me informa Sofía- Se deben haber dado cuenta que anulamos lo que muchos creen que es un chip. Desde ayer hasta hoy solo lo bloqueamos, pero una vez desactivado ellos saben su último lugar. No es para saber dónde estás, su función principal, pero al destruirlo si que van a querer saber.-
-Me vas a obedecer en todo, no es tu fuerte obedecer, pero lo vas a tener que hacer; por lo menos hasta que estemos en viaje.- Me decía Erik sin mirarme, observaba la pantalla de Lucas- Si te digo corré, corres y cuando te diga que te quedes quieta, te vas a quedar quieta-.

Ahí va.- Dice Lucas. Se escucha un estruendo terrible, todo el edifico tiembla. No tengo duda de que esa era la señal que esperaban.-Listo, vamos- Finaliza como si fuese necesario.