martes, 13 de octubre de 2015

Dresden - Primer relato


Había bloqueado casi todo lo sucedido de forma, creía, inconsciente. Seguí con la vida, por mí que había sobrevivido pero también por mis compañeros. Era para mí la mejor forma de homenajearlos.
Hoy día tengo una familia, una esposa, tres hijos y  cuatro nietos. Justamente fue un día de julio hace como una década atrás cuando uno de mis nietos estaba jugando con unos “ladrillos” para chicos de una marca conocida, mientras yo estaba con una llamada de un colega de mi antiguo trabajo. Hablaba caminando, me estaba riendo, distendido y distraído, cuando sin querer pateo la construcción del niño.
Automáticamente comenzó a llorar, colgué la llamada para pedirle disculpas y ayudarlo a reconstruir nuevamente. Pero fue ahí, entre la elección de mi mente de la palabra “reconstrucción”,  la forma como quedaron desparramados los ladrillos de plástico sobre el parquet y mi visión desde arriba. Primero comenzó a temblar mi mano, luego me quedé duro y pálido mirando. Mi nieto notó que algo me sucedía porque había dejado de llorar y llamo a mi esposa, su abuela.  En el ínterin me vinieron todas las imágenes del recorrido que hice con el avión sobre la ciudad de Dresden destruida. 

Texto e imagen: Melanie Köhle

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