martes, 13 de octubre de 2015

Dresden - Tercer relato

Ay!
La sangre corre de mi mano, me corté con profundidad.
Han pasado varios días desde la última bomba. Aún hay algo de ese extraño humo, de ese extraño olor a carne quemada.
Solo uno de mis vecinos está vivo, un niño de 7 años. Él había salido de su refugio antes que yo. De casualidad, me contó, vió como alguien intentó ayudar a un “humeante”, pero comenzó a quemarse ese también.
Donde hay humo, no se toca. Miles murieron en agonía pos bombardeo, sin poder hacer nada, solo ver ser consumidos.
Luego de ocuparnos de los cuerpos, comenzamos a limpiar ladrillo por ladrillo. Primero se rasparon mis manos, en poco tiempo ya tenía cayos. Paso todo el día en esa labor. Hace que no piense, que mi mente esté ocupada.
Recién me doy cuenta, pasé minutos mirando fijamente la herida, perdida.
Tomo de ese polvo que hay por todos lados. Cenizas de casas, de hogares, de negocios, de personas. Agarro más desde el suelo y apretó con fuerza, lastimándome más… queriendo aferrar eso a mí, junto al líquido que emana de mi mano.
Es mía

Texto e imagen: Melanie Köhle