martes, 27 de octubre de 2015

Sacerdotisas germánicas



“Lo que los vencedores nos dejaron de los vencidos tiene un carácter especial, sobre todo por lo que hace a las mujeres germánicas, que si bien carecían de gracia, presentándose majestuosas bajo las formas de aquellas sacerdotisas címbricas que en el campamento observaban la horrible costumbre de los sacrificios humanos. Con la cabeza y los pies desnudos, el vestido de hilo blanco sujeto con un cinturón de cobre, y la espada desenvainada en la diestra, desfilaban en solemne procesión alrededor de una caldera de bronce, colocada en un alto tablado. Allí se conducía a los romanos cautivos, recibíanlos las sacerdotisas, y adornándolos con coronas como a los animales destinados al sacrificio. La gran sacerdotisa se acercaba después a la cadera; las victimas iban llegando una tras otra; inclinábase sobre el borde del recipiente, y aquella les cortaba la garganta, deduciendo sus pronósticos de la sangre vertida. Vemos, pues, que en el primer acto registrado en la historia de los germanos figura ya como rasgo característico el sacerdocio de las mujeres; y aun hoy día se conserva vivo entre nosotros, representado por la llamada “caldera de las brujas” el recuerdo de la que aquellos usaban para sus sacrificios".
Fuente: "Germanía: Dos mil años de historia alemana..." Johannes Scherr