lunes, 29 de febrero de 2016

Los arrestos en la URSS II

"La composición de los arrastrados por aquella poderosa riada, y llevados medios muertos al Archipielago, era tan abigarrada, tan fantástica, que quien buscara una lógica científica debería devanarse mucho los sesos. (Menos aún entendían  los contemporaneos.)
La única ley por la que se regían entonces los encarcelamientos era la de las cifras asignadas, las facturas, el amillaramiento... Cada ciudad, cada distrito, cada uniad militar recibía unas cifras que debían cumplir en una fecha determinada. Todo lo demás dependía de la agilidad de los agentes.
Alexandr Kalganov, un ex hequista, recuera que a Tashkent llegó un telegrama: -Manden docientos.- Ellos acababan de hacer una limpieza y no sabían de dónde sacar "más". De los distritos trajeron a medio centenar. Idea! A los detenidos por la milicia por delitos comunes, transferirlos al artículo 58. Dicho y heho. Pero la cifra no se había alcanzado aún. Llamaron a la milicia: -que hacemos?- En una plaza de la ciudad los gitanos montaron descaradamente su campamento. Idea! Los rodearon y a todos los varones entre los diecisiete y los sesenta los mandaron como si fueran del artículo Cincuenta y Ocho. Y cumplieron el plan."
Achipielago Gulag, Alexander Solzenitsyn