sábado, 27 de febrero de 2016

El profesor de inglés

Un grupo de alumnos del colegio habíamos ido a reforzar nuestro nivel de inglés a Fort Lauderlade, Florida, Estados Unidos en 1999.
En una de las clases, donde había alumnos de otras nacionalidades (japoneses, venezolanos.  colombianos y otro argentino) entró uno de los profesores; del estilo gordito simpático de edad, ya mayor.
Después de presentarnos el profesor me pregunta de donde era, casi sin mirarme, solo un poco de costado. Respondí que de la Argentina. Se quedó uno largos segundos pensativo y me preguntó por mis orígenes, trabándose un poco, si era alemana. Le respondí que sí, por parte de mi padre.
Con la cabeza mirando hacia el piso pero con los ojos dirigidos hacia mí me dijo “Yo estuve en la Segunda Guerra, en el ejército Americano”. Sus lágrimas empezaban a caer de a poco.
Pero continuó “Hicimos cosas horribles”, lloraba cada vez más fuerte, “Hice cosas horribles”, seguió diciendo mientras pasaba de las lágrimas al llanto. “Perdón, perdón” empezó a balbucear en medio de las lágrimas y su espalda convulsionada.
Yo creía que debía ir ahí, sin decirle nada, solo tomar la mano de ese hombre arrepentido.
Pero no lo hice, pedía perdón y yo no sabía dárselo.
Una persona realmente pide perdón cuando no volvería a cometer los mismos actos, no por la consecuencia de sus actos que se han vuelto en su contra. Este señor realmente estaba arrepentido y aun habiendo pasado los años vivía con ese tormento.
La primera vez que conté, este hecho sucedido en Estados Unidos, fue hace un año... demoré más de 15 años en contárselo a otra persona.

(2015)