jueves, 4 de agosto de 2016

Jung "El Mago Blanco y el Mago Negro"




quisiera mostrar con otro ejemplo cómo lo inconciente “piensa” y prepara soluciones. Se trata el caso de un joven estudiante de teología, al que no conozco personalmente. Tenía dificultades con su convicción religiosa, y en esa época tuvo el siguiente sueño: Se encontraba de pie frente a un bello anciano, que estaba totalmente vestido de negro. Sabía que era el mago blanco. Este anciano le dirigió un largo discurso, el cual ya no podía acordarse. Había retenido sólo las últimas palabras: “Y para ello necesitamos la ayuda del mago negro”. En ese momento se abrieron las puertas y entró un anciano muy parecido, conla sola diferencia de que estaba vestido de blanco. Habló al mago blanco diciéndole: “Necesito tu consejo”, pero echó una interrogante mirada de costado sobre el soñador, por lo cual el mago blanco dijo: “Puedes hablar tranquilo, es un inocente”. Entonces el mago negro comenzó a relatar su historia: Venia de un país lejano, donde había sucedido algo extraño.  El país era gobernado por un rey anciano, que sintió que se acercaba su muerte. Él, el rey, se buscó entonces un sepulcro. En el país había justamente una gran cantidad de sepulcros de una época antigua, y el rey eligió para sí el más bello. De acuerdo con la leyenda allí estaba enterrada una doncella. El rey hizo abrir el sepulcro para adaptarlo a su objetivo. No bien los huesos de allí se encontraban fueron expuestos al aire, repentinamente sobraron vida y se transformaron en un caballo negro, que en el mismo momento huyó hacia el desierto y allí desapareció. Él, el mago negro, se había enterado de esta historia y se había puesto inmediatamente a seguir al caballo. En muchos días de viaje, siempre siguiendo el camino del caballo,llegó al desierto y lo atravesó hasta el otro borde, donde el pasto recomenzaba. Allí encontró al caballo paciendo, y también allí hizo el hallazgo que hacía necesario el conejo del mago blanco, allí había encontrado las llaves del Paraíso y ahora no sabía que iba a suceder. En ese momento apasionante despertó el soñador.
A la luz de las explicaciones precedentes, el sentido del sueño es fácil de descubrir: el rey anciano es el símbolo conductor que quiere entregarse al descanso eterno, y precisamente en el mismo lugar en el que ya están enterradas similares “dominantes”. Su elección recae justamente sobre el sepulcro del anima, la vue duerme el sueño de la muerte como otra bella durmiente del bosque, meintras un principio legítimo (príncipe o prínceps) regula y expresa la vida. Pero el rey llega a su fin y entonces ella vuelve a cobrar vida y se transforma en el caballo negro, que ya en la alegoría platónica expresa el carácter indómito de la naturaleza apasionada. Quien lo sigue llega al desierto, a a tierra salvaje, alejada de hombre, y es la imagen del aislamiento espiritual y moral. Pero allí están las llaves del Paraíso. Qué es entonces el Paraíso? Evidentemente el jardín del Edén con su árbol de dos caras, el árol de la vida y del conocimiento, y sus cuatro corrientes. En la concepción cristiana, también la ciudad celestial del Apocalipsis, al igual que el jardín del Edén, es pensada como mandala. Pero el mandala es un símbolo de la individuación. El mago negro  es entonces quien encuentra la clave para la solución de las dificultades religiosas que pesan sobre el soñador; la llave que abre camino a la individuación. La oposición desierto-Paraíso representa así la otra oposición aislamiento individuación o llegar a-ser-sí-mismo. Este fragmento del sueño es una paráfrasis digna de atención del proverbio de Jesús compemplado y publicado por Hunt y Grenfall, en el cual los animales muestran el camino al reino de los cielos y en cuya admonición dice: “Por lo tanto, reconoceos a vosotros mismos, pues vosotros sois la ciudad y la ciudad es el reino”. Además es también una paráfrasis de la serpiente el Paraíso, que presuadió a los primeros padres para que pecaran, y que en el desarrollo posterior condujo a la salvación del género humano por el hijo de Dios. Como es sabido, esta relación cuusal dio ugar a la identificación ofítica de la serpiente con el Soter (Salvador, Redentor). El caballo negro y el mago negro son –y esto es un moderno bien del espíritu- elementos cuasí malos, cuya relatividad con respecto al bien está indicada por el cambio de vestiduras- Ambos maos son los aspectos del anciano del maestro e instructor superior del arquetipo del espíritu, que simboliza el sentido preexistente, oculto de la vida caótica. Es el padre del alma, y sin embargo el alma es, como por milagro, su madre-virgen; y por eso fue designado por los alquimistas como el “antiquísimo hijo de la madre”. El mago negro y el caballo negro corresponden al descenso a la oscuridad que aparece en los sueños anteriores citados.
Qué elección más insoportable penosa para un joven estudiante de teología! Por fortuna no se dio cuenta de que el padre de todos los profetas le había hablado en su sueño y había puesto a su alcance un gran secreto. Asombra que estos sucesos sean tan inconducentes. Por qué esta disipación? A esta pregunta debo responder en verdad que no sabemos cual ha sido a la larga acción de este sueño sobre el  estudiante, pero también debo agregar que, al menos a mí, este sueño me ha dicho mucho. No podría perderse, aun no habiéndolo comprendido el soñador.
El maestro de este sueño es evidentemente un intento de representar el bien y el mal en su función común, probablemente como respuesta al conflicto moral aún no solucionado del alma cristiana. Con la característica relativización de los opuestos se produce un acercamiento a las ideas orientales, al nirvana de la filosofía indía, el liberarse de los opuestos, que aparece como una posibilidad de solución que concilia el conflicto. Que peligrosamente llena de sentido es la relatividad oriental del ien y del mal, se pone de manifiesto en la pregunta  índica de la sabiduría: “Quien necesita más tiempo para llegar a la perfección, quién ama a Dios o quién lo odia?”. La respuesta es: “Aquel que ama a Dios necesita siete reencarnaciones para llegar a la perfección, y aquel que odia pensará más en Él que el que lo ama”. Liberarse de los opuestos supone una equivalencia fundamental entre éstos, contraria a nuestra sensibilidad cristiana. Pero tal como podemos ver en el sueño que hemos tomado como ejemplo, a acordada cooperación de los opuestos morales es sin embargo una verdad natural, que, como la muestra con la mayor claridad la filosofía taoísta, es reconocida naturalmente en Oriente. Por lo demás, también es la tradición cristiana existen ciertas manifestaciones cercanas a este punto de vista; un ejemplo es la parábola del mayordomo infiel. En este aaspecto nuestro sueño no representa un caso único, pues la tendencia a relativizar los opuestos es una característica propia de lo inconciente. Pero hay que agregar enseguida que esto sólo se verifica en casos de sensibilidad moral muy aguda; en otros casos lo inconsciente puede remitir inexorablemente a la incompatibilidad de los opuestos. En general tiene un punto de vista relativo a la actitud consciente. Por eso se puede decir que nuestro sueño supone las convicciones y dudas específicas de una conciencia teológica de observancia protestante. Esto significa que la manifestación está limitada dentro de un cierto sector de problemas. Pero aun pese a que esto hace que disminuya su validez, el sueño demuestra la superioridad del punto de vista de lo inconciente. En consecuencia su sentido se expresa adecuadamente como la opinión y la voz de un mago blanco, que en todos los aspectos está muy por encima de la conciencia del soñador. El mago es sinónimo del anciano adivino, que se retrotrae en línea directa hasta la figura del hechicero de la sociedad primitiva. Es, como el anima, un demonio inmortal, que atraviesa con la luz del sentido las oscuridades caóticas de la vida. Es el iluminador, el instructor y maestro, un psychopompos, cuya personificación no puo eludir ni siquiera el mismo Nietzsche, el “destructor de las Tablas”,  pues hizo de la encarnación de éste en Zarathustra el espíritu superior de una época casi homérica, el portador y  vocero de su propia iluminación y arrebato “dionisíacos”. Es cierto que Dios había muerto para él, pero el demonio de la sabiduría se convirtió en algo así como su doble, vidente tal como él dice: “Uno se conviertió en dos, y Zarathustra pasó a mi lado.”
Zarathustra es para Nietzsche más vue una figura poética, es una confesión involuntaria. También él se había estraviado en la oscuridad  de una vida apartada de Dios, descristianizada, y por eso llegó hasta él  el iluminador y revelador, como fuente parlante de su alma. De allí proviene el lenguaje hierático de Zarathustra, pues ese es el estilo de este arquetipo.
Es a vivencia de este arvuetipo el hombre moderno experimenta al más arcaico tipo de pensamiento como una actividad autónoma, de la cual se es objeto, Hermes Trismegistros o el Thoth de la literatura hermética, Orfeo, el Poimandres y el Poimen de Hermes –que está vinculado con el anterior- son formulaciones de la misma experiencia. Si el nombre de Lucifer no estuviera ya afectado por un prejuicio, sería muy adecuado para este arquetipo de anciano sabio, o del significado. Como todos los arvuetipos, éste tiene también un aspecto positivo y un aspecto negativo, sobreel cual no quisiera entrar en detalles."
Carl Gustav Jung "Arquetipos e inconciente colectivo".